Solo veo un horizonte de crecimiento: los vehículos eléctricos son confiables y convenientes

Si hay una palabra con la que le gusta definirse es “emprendedor” … y es, en realidad, una palabra que sintetiza su visión en los negocios, pero también, su actitud enérgica y entusiasta, su gusto por aprender, su capacidad para adaptarse a los cambios y su vocación de abrir caminos.

Hablamos de Diego Barrios, un empresario con más de 30 años en el rubro de la comercialización de productos y servicios eléctricos e informáticos en el norte de nuestro país, y que hoy asume un nuevo desafío: facilitar el acceso a insumos y a conocimiento para la movilidad 100% eléctrica tanto de vehículos particulares como de trabajo.

Era de esos niños que más que jugar con los juguetes, les gusta desarmarlos para ver cómo funcionan… A los juguetes pronto siguieron otros dispositivos que con cables y piezas logran la magia del movimiento, y más tarde, la fascinación por las tecnologías informáticas.

“Las tecnologías me atraen desde siempre – dice sonriente– aunque la secundaria la terminé a los saltos, siempre estudié por mi cuenta las cosas que a mí me gustaban, incluso ahora como hobbie estoy aprendiendo a programar. Ahora existe Youtube que es un gran motor de aprendizaje, pero antes uno aprendía de la mano de expertos, de ingenieros que contratabas para un trabajo y compartía conocimientos. En cada proyecto en el que me involucré siempre investigué

– ¿Cómo nació la idea de Electro Auto?

Como te dije, me gusta la tecnología. Siempre estoy atento a lo que está pasando en otros países más avanzados y si es posible trato de incorporar esas tendencias. Por ejemplo, en Electro Misiones fuimos los primeros en conectar Internet cuando todavía no había Internet, después cuando empezaron los celulares también fuimos los primeros en traerlos. Más recientemente empecé a ver el auge de los autos eléctricos en Europa y Estados Unidos y noté que nuestro país viene bastante rezagado en este aspecto, recién está empezando.  Desde entonces empecé a investigar, y me entusiasmé con poner un pie en el sector, no ya para incursionar en el mundo automotriz porque es un mundo de altísima competencia y no cualquiera se puede meter, pero sí en el tema de las conversiones. Me conecté con gente que ya viene trabajando en el tema de las conversiones y decidimos dar el paso.

– ¿Y cuánto hace que están en este camino y qué experiencia han recogido hasta ahora?

Hace 4 años y medio que estamos con este proyecto.

En ese momento dio la casualidad que nos cruzamos con Ricardo Rivero, que además de conocer, es un apasionado del tema.  En sucesivas charlas con él fuimos dándole forma al proyecto, buscamos socios y colaboradores. Primero nos conectamos con Auto Libre, una empresa que está radicada en Uruguay y cuenta con 20 años de experiencia en el soporte a instaladores en distintos lugares de Latinoamérica. De la relación con Auto Libre y nutriéndonos de la experiencia que se tuvo en Colombia, que es uno de los países más avanzados de la región, logramos hacer la primera conversión nosotros mismos.

Esa primera experiencia fue un éxito, … y ahí vino mi parte empresaria y empecé a pensar si esto se podía convertir en un negocio.

Decidimos hacer varias pruebas más, a riesgo para no afectar a terceros, y cuando vimos que ya estábamos preparados, comenzamos a ofrecer el servicio.  Al principio empezamos con clientes amigos y hoy podemos decir que está funcionando bien estamos con clientes en todo el país.

¿Qué perspectivas se presentan para el desarrollo del negocio?

Argentina está muy atrasada en el uso de movilidad eléctrica así que solamente veo un horizonte de crecimiento. Tenemos que ir muy cuidadosamente dando a los pasos correctos por eso una decisión importante fue habernos acercado enseguida a los organismos técnicos del Estado que regulan y certifican. Estamos trabajando de la mano de ellos con un manual de buenas prácticas, con la gestión de las baterías, que es la clave para que esto crezca, estamos trabajando para que los vehículos sean seguros y puedan circular legalmente en la vía pública. Tenemos una relación excelente y ambas partes nos beneficiamos:  nosotros necesitamos su apoyo, aval y certificaciones y ellos necesitan experiencias y casos concretos para poder regular adecuadamente. No queremos que pase lo que ocurrió en Chile, por ejemplo, que empezó, pero después lo tuvieron que prohibir porque no se hizo bien de entrada. Entonces nosotros decidimos ir por este camino, que si bien puede ser que se aminore la marcha, es más seguro y permite pensar en un horizonte a mediano y largo plazo.

¿De qué origen son los insumos que se utilizan para hacer las conversiones?

¿Se puede pensar en una industria autopartista alrededor de las conversiones?

Bueno, todos los elementos mecánicos entre el motor y la caja son de industria nacional. E incluso ahora adquirimos equipamiento para empezar a fabricar nosotros mismos algunas piezas -como los CNC-. La iniciativa surge fundamentalmente para darles una solución integral a los clientes y no tengan que buscar piezas de distintos proveedores.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

Me gustaría tener una cadena de talleres mecánicos autorizados y una cadena de distribuidores:  hacia allí estamos avanzando con pasos firmes en esta dirección.

Y, por otro lado, me gustaría abrir el espacio de las baterías de litio para distintas aplicaciones: todos sabemos de las ventajas de las energías renovables como la solar o la eólica, pero la dificultad que se presenta es cómo almacenar esa energía. Estamos trabajando para ofrecer soluciones a este punto crítico partir de baterías de litio.

También queremos abrir camino en todo lo que tiene que ver con la conversión con baterías de litio de vehículos de trabajo que funcionan a diesel, gas o baterías de plomo, como los apiladores o autolevadores. La conversión representa el día y la noche, porque son vehículos que requieren mantenimiento y si tienen baterías de plomo, la vida útil es muy corta. Las baterías de litio son mucho más livianas y te olvidas del mantenimiento por 10 años. El tren del Parque Iguazú, por ejemplo, tiene baterías de plomo y pesa una barbaridad. Si pudiéramos ponerle baterías de litio consumiría mucho menos energía porque es peso que no hay que trasladar… Además por supuesto, de disminuir el impacto ambiental que representa el uso de baterías de plomo.

Empresarios argentinos y el impacto ambiental

Bueno, yo participo en una ONG que se ocupa de promover la responsabilidad ambiental en las empresas y veo que la mayoría de los empresarios lo ven casi como una obligación a la vista de la ciudadanía. Hoy en día es algo que no se puede eludir, es parte de lo que implica llevar adelante una empresa.

Pero, además, los empresarios se están dando cuenta que muchas veces son decisiones que tienen un impacto económico positivo porque son inversiones que se recuperan a los 3 o 4 años y luego representan una ganancia.

Qué le dirías a alguien que quiere hacer la conversión

Le diría que hable con alguien que ya lo haya hecho porque es importante sacarse todas las dudas y escuchar la experiencia del otro, eso es lo mejor que puede hacer. Y después decirle que es algo que requiere una inversión, es cierto, pero que se recupera rápidamente y representa un cambio rotundo.

A los clientes que ya convirtieron los invito a que compartan su experiencia y animen a otros porque creo que este es un cambio que lo vamos haciendo entre todos a partir de la participación, la colaboración y la cooperación. Yo creo mucho en esta filosofía, que es también el espíritu del que se nutre la cultura de la movilidad eléctrica.

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