En principio los costos de movilidad son del 10% de un vehículo convencional y el mantenimiento es casi nulo, al no haber cambios de aceite, filtros.

Y fundamentalmente, el hecho que no contamina el medio ambiente, ni en forma sonora, ni en la emisión de gases de efecto invernadero. En el caso de reemplazar un vehículo diésel, ya no emite dióxido nitroso, ni partículas de combustión incompleta que son perjudiciales para la salud. No requiere recambio de repuestos, en el caso del motor por lo menos 20 años.